Me llevaré conmigo aquella rosa,
Me llevaré conmigo aquella rosa,
la que en Efrit pudo salir del aire,
que, brotada en simiente, suave y briosa,
refugió su esplendor en el desaire...
Me llevaré conmigo aquella rosa
que entre la galanía y el donaire,
dejó una perceptible y rara cosa,
como un son de la lira en su desgaire.
Me llevaré conmigo aquella rosa
como lleva la muerte nuestro nombre,
hasta que un día nos llevare enteros.
Mientras, será poema y mariposa,
una haz de luz entre mujer y hombre
por la lejana cercanía de Eros.

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