domingo 27 de marzo de 2011

De diálogos con la luna








¡Oh luna!. Luna encendida, resplandeciente, reinas en un azul infinito que muere cadencioso tras la aurora. Avanzan las primeras luces con promesas intactas y el horizonte espera como un hambriento enamorado para devorarte. Presurosa te mueves en mis ojos fijos, que quisieran guardarte, en el lugar exacto donde mi amor guarda su fragilidad, pero tú, sempiterna cimbreas tu redondez de plata hacia el ocaso. Como un acto de magia, prendida a mi retina, te has quedado conmigo.
¿Qué hago?¿Que ahora con una inmensa luna tapando mis sentidos?, y esperar a mañana en sacrílego acto devolverla a su seno. Todo lo tapas tú. Todo lo tapas. Son veinticuatro horas de zozobra, de vagar intentando no descubran mis ansias saciadas, mi ser inmortal.
Astro celoso y magno, te  llevaré donde mis sueños duermen, al recóndito lugar de la inconsciencia, donde mi alma se desprende del miedo. Al lugar mágico donde la vida reparte su genio. Donde nace el poema, donde el amor bifurca su sendero de espinas. Allí, donde el mensaje captado en nuestros genes se hace indescifrable para el resto del mundo.

Eva Ruiz

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada