"No me pidáis que vuelva,
pues la inocencia es irrecuperable."
Ana Rossetti
Paredes resbaladizas.
Su filo es hondo.
La redondez de su O es una ruleta rusa,
una fosa redonda,
un pájaro circunvalando el cuerpo de la negación,
una baldosa floja en medio de la arteria.
Una boca abierta la precede,
con erectos puñales buscando triturar desigualdades,
la razón inconsciente del agua.
No hay armisticio,
piel de durazno donde escribir con fuego,
sólo picos de electrocardiograma
que fenecen en una luna estalactita.
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