domingo, 8 de mayo de 2011

Razón mordida


Porque te empeñas en dolerme tanto
descorriendo la venda de mi llaga
y al decidir que soy de sueño, haga
que se despierte en desperezo un llanto.

Mi corazón que cursa mientras tanto,
sabor lejano de suspiro y vaga,
atravesó la vena de la zaga
y buscó su fusión en el amianto.

Tienes los labios que sabiendo callan,
tienes el don que al descubrir abriga,
en el tesón que pones en la herida.

Y muero, amor, donde tus dedos hallan
con una blanca hondura que castiga
el corazón de la razón mordida.


EVA RUIZ

2 comentarios:

  1. Son preciosos estos versos, Eva.

    Un beso grande,

    Pablo

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  2. Gracias Pablo.
    Un abrazo.

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